lunes, 14 de febrero de 2011

EN DEFENSA DEL DERECHO A LA LIBERTAD SINDICAL EN MÉXICO




La lucha por la libertad sindical en México lleva un largo camino. En este mismo blog se han incluido numerosas noticias sobre los desmanes gubernamentales y empresariales contra los sindicatos libres en México, de los que el Tribunal Internacional de Libertad Sindical ha dado cuenta en mayo pasado. Ahora tres federaciones globales comienzan una campaña de movilización durante esta semana en defensa del derecho de libre sindicación tal como viene reconocido en la propia Constitución mexicana y en los tratados y convenios internacionales suscritos por el estado mexicano, entre ellos el Convenio 87 OIT. Este es el manifiesto sindical español

En Defensa del Derecho a la Libertad Sindical en México

El 16 de febrero de 2006, una explosión en la mina de Carbón de Pasta de Conchos de GrupoM éxico en el Estado Septentrional de Coahuila causó la muerte de 65 mineros, por dejadez y negligencia, tanto de la empresa como del Gobierno Mexicano.

Lejos de que el gobierno Mexicano iniciara las tareas de rescate, así como la investigación pertinente para que los responsables de tal siniestro pagaran por consentir tal negligencia, los cuerpos de 63 mineros continúan aún hoy día sepultados.No sólo no ha habido investigación del accidente, quedando indemnes los responsables y las familias sin sus seres queridos y sin ser debidamente indemnizadas.

Por si esto, no fuera suficiente, desde 2006, el Gobierno Mexicano ha intensificado sus ataques ilegales y violentos contra el Sindicato de Mineros Mexicano (SNTMMSRM/Los Mineros), el sindicato que pidió justicia por el “homicidio industrial” en Pasta de Conchos y la recuperación de los cuerpos de los mineros.

El Gobierno mexicano viola sistemática y reiteradamente la ley mexicana, así como las normas internacionales, con el objetivo de aplastar y erradicar el Sindicato de Mineros Mexicano, asícomo, de los pocos sindicatos independientes que tratan de mejorar la vida de los trabajadores y trabajadoras mexicanos.

Las continuas violaciones del derecho de la libertad sindical por el Gobierno Mexicano tienen que cesar.

Por este motivo, la Federación de Industria de Comisiones Obreras (F. Industria - CC.OO.)y la Federación del Metal, Construcción y Afines de la Unión General de Trabajadores (MCA-UGT), estamos desarrollando la Campaña Mundial en Defensa de los Derechos Sindicales en Méjico del 14 al 19 de febrero de 2011, junto a más de cuatrocientos sindicatos de todo el mundo, liderados por la Federación Internacional de Trabajadores de las Industrias Metalúrgicas (FITIM), la Federación Internacional de Sindicatos de Trabajadores de la Química, Energía, Minas e Industrias Diversas (ICEM), la Federación Internacional de Trabajadores del Transporte (FITT) y UNI (Federación de Servicios Global) representando en su conjunto a más de sesenta millones de trabajadores.

jueves, 10 de febrero de 2011

“DANZAD, DANZAD MALDITOS” (THEY SHOOT HORSES, DON’T THEY?), USA, 1969




En el ciclo "Cine y Derechos Sociales" del que se ha dado cuenta en este blog, se proyecta como primera película la de Sidney Pollack Danzad, danzad malditos. A contonuación se incluyen algunas reflexiones sobre este film.

CRISIS ECONÓMICA Y DESCOMPOSICIÓN SOCIAL


“DANZAD, DANZAD MALDITOS”, es el título en español del original inglés They shoot horses, don’t they? , que podría traducirse por “¿Acaso no se rematan los caballos?”. Es una de las primeras películas de Sidney Pollack, que adapta a la pantalla la novela del mismo título de Horace McCoy de 1935. Este autor, que había escrito numerosas novelas en revistas populares – pulp, término que engloba este género de ficción muy popular en las décadas del veinte y del treinta en USA – se inspiró para sus novelas en su propia biografía, que es la de un ciudadano americano en medio de la Gran depresión. Poco apreciado en su país, McCoy fue sin embargo muy bien recibido en Francia, a través de las referencias de Sartre y de Simone de Beauvoir, que resaltaron en sus novelas – y en concreto la mencionada – la actitud existencialista de sus personajes.

Sidney Pollack, que tenía una formación teatral muy fuerte, adaptó la novela consiguiendo un film muy basado en el trabajo impecable de un grupo de actores muy notables. Desarrolla una narración encerrada en el espacio claustrofóbico del salón del baile y las dependencias de éste donde se produce la “maratón” y en donde pululan los personajes desolados de la historia. La escritura cinematográfica de Pollack es muy clásica y efectiva, y se apoya siempre en la interpretación de actores sobresalientes. En este caso, cuenta con el protagonismo de Jane Fonda – un icono del progresismo en la época – y Michel Sarrazin, y el concurso de secundarios decisivos como Susannah York , Gig Young – el impresionante maestro de ceremonias - y Red Buttoms, el marinero , entre otros, configurando un film coral de interpretaciones inolvidables basados en diálogos y situaciones muy teatrales. No en vano los adaptadores de la novela se habían especializado en las versiones cinematográficas de las obras de teatro de Tenesee Williams (La gata en el tejado de Zinc caliente).

Se trata posiblemente de uno de los mejores trabajos de Pollack, una obra seria y comprometida que puede realizarse tras la desaparición de la censura previa en el cine norteamericano por el tristemente célebre Código Hays, y que pone nombre a una nueva generación de cineastas tras la llamada “generación perdida” de los años 50, entre los que destaca Pollack, pero también Arthur Penn, Dennis Hooper y John Schlesinger, que entre 1966 y 1969 llevan a la pantalla un cine de autor que critica el “Sueño americano” que había sido construido como forma de vida propia y victoriosa – la vida de los “ganadores”. La crítica y el desencanto está muy ligada a la emergencia de la lucha racial, el pacifismo y la constatación de la desigualdad y marginación que el “modo de vida americano” estaba produciendo por doquier en el interior del país. Esta generación de cineastas reivindican la figura de los “perdedores” y de los excluidos de un horizonte de consumo y de cosificación de amplios estratos de las llamadas “clases medias”.

En el caso de “Danzad, danzad, malditos”, el contexto del que se parte es el de la crisis económica que ha originado la Gran Depresión. El film se desarrolla en 1932, en la costa oeste americana, en algún lugar de la costa del Pacífico de California cerca de Los Ángeles y de Hollywood, que ha constituido para tantos la posibilidad de encontrar trabajo. La situación de miseria y de necesidad de gran parte de la población genera situaciones de miseria moral y de explotación más allá de la que se deriva de la utilización de la fuerza de trabajo en los procesos productivos. De forma anticipatoria, en el film de Pollack, el eje del argumento consiste en la exposición de los cuerpos y de su cansancio a las miradas de un público que paga por asistir al espectáculo de la extenuación total – hasta la muerte – de quienes participan en el mismo como víctimas y simultáneamente protagonistas de su degradación. Conducido de forma brillante por un maestro de ceremonias, más próximo a un espectáculo circense que a un juego deportivo, las personas que se inscriben en el maratón de baile – con descanso de diez minutos cada dos horas de baile ininterrumpido – lo hacen no sólo por conseguir la recompensa anhelada y naturalmente nunca lograda de 1.000 dólares, sino por tener comida y un lugar donde dormir al abrigo mientras dura el espectáculo. La descripción de los mecanismos de explotación de esos cuerpos y de exhibición de su envilecimiento ocupa un amplio espacio en el film, con momentos cumbres como el segundo “derby” en el que los participantes emprenden una veloz carrera circular por la pista que pone a prueba sus ya débiles resistencias físicas. El espectáculo de la miseria humana es visto por otras personas en todo semejantes a los que están dentro de la pista de baile, es expresión del aburrimiento y del hastío de una época que no proporciona ningún horizonte colectivo. La mirada del director es muy nítida en este tema. El sufrimiento se organiza como negocio y los clientes de este espectáculo pagan y sostienen una organización de la diversión que consiste en ver el desmoronamiento humano de los bailarines. Es en ese sentido en que la retórica circense del maestro de ceremonias conecta con una imagen muy poderosa. Los participantes en la maratón son reducidos a la condición de animales, pierden su naturaleza humana como seres con un proyecto vital determinado. Por eso carece de sentido vivir, y la protagonista no comprende por qué hay que obstinase en una vida que no ofrece motivo alguno para participar en ella. Es más coherente quitarse la vida ante un presente y un futuro de sufrimiento sin esperanza. A fin de cuentas, cuando un caballo se rompe una pierna y sufre, es más piadoso rematarlo.

El film se sitúa además desde la perspectiva crítica de lo que acompaña al nuevo modo de vida triunfante tras la crisis económica que ha expulsado del campo a la ciudad a cientos de miles de personas que vagan desarraigados e inadaptados sin trabajo ni capacidad de renta por el territorio de los USA. Competitividad e individualismo, intolerancia y hostilidad a cualquier expresión de solidaridad o de fraternidad, son los valores que comparten todos, y especialmente las clases subalternas. La crisis doblega por tanto las personalidades, corroe el carácter y ofrece sólo una salida a quienes no se adapten a esta situación de humillación y de postración. Ésta consiste en la eliminación de los sujetos “excedentes” , que simbólicamente se produce en el film a través de la muerte de Gloria a manos de Robert y la posterior intervención del aparato de justicia que condenará a muerte al asesino.

Es un film por tanto pesimista y amargo, pero de mayor actualidad de la que su ambientación de época permitiría suponer. Y que en consecuencia enlaza bien con una reflexión sobre las consecuencias de la crisis en términos no sólo de degradación del bienestar social o de las condiciones de existencia de amplias capas de la población, sino de su traducción en términos de ciudadanía. La desaparición de esa condición ciudadana como sinónimo de una posición de dignidad y de goce de derechos es posiblemente el elemento más llamativo del relato cinematográfico. La violencia ambiental y específica que se ejerce sobre las personas como “ambiente” y como destino personal, es decir como parte integrante de una normalidad social que desfigura y cosifica la personalidad, al arrancarle cualquier posibilidad de proyecto colectivo e individual que no sea su propia y progresiva aniquilación. No hay por tanto referentes colectivos o espacios públicos en esta narración de las vidas individuales de unos “perdedores” sociales. No hay trabajo ni se da el contexto organizativo derivado de la producción que acompaña a la actividad laboral, pero sí explotación. Es una pura condición subjetiva, aislada en sus distintas peripecias personales, expuesta al espectáculo mercantil de la demolición de los cuerpos expuestos a la contemplación sádica del público consumidor de tal exhibición.

martes, 8 de febrero de 2011

INVITACIÓN A UNA FIESTA MANCHEGA: LA MATANZA

Se traslada la invitación a una fiesta manchega de nombre contundente, que sólo a los españoles no les sobresalta: la matanza del cerdo. El lugar es el encantador paraje de Carrizosa, donde se encuentra la casa solariega de los hermanos Lillo, situado entre las Lagunas de Ruidera y el bellísimo pueblo de Villanueva de los Infantes. He aqui el texto de la invitación:




IV CONVOCATORIA DE LA MATANZA DEL CERDO

Día: 19 de Febrero, sábado.
Lugar: Corral de Anastasio, “Pajar de Puchero”. Carrizosa (Ciudad Real).
Hora: a partir de las 10,00.

Después de la interrupción de “La Matanza 2010” a causa de la grave enfermedad de nuestro presidente y amigo Miguel García Chaparro, reanudamos los proyectos establecidos por la Asociación con este tradicional encuentro de amigos, socios, vecinos y autoridades que año tras año celebramos en la localidad de Carrizosa, cuyos anfitriones, Pepe, Enrique y Tomás Lillo ponen a disposición de todos nosotros: la matanza del cerdo.

PROGRAMA:

10,00 h.: Gachas matanceras, acompañadas de tajadas de cerdo, hígado y otros productos elaborados por nuestros expertos cocineros del “Corral”.
12,00 h.: Degustación de productos típicos manchegos: queso, lacón, jamón, chorizo, etc., regados con buen vino de Castilla-La Mancha.
14,00 h.: Comida de matanza de todos los productos del cerdo: chorizos caseros, morcillas, “somarro”, panceta, jamón a la brasa, etc.
20,00 h.: Cena preparada por el equipo técnico habitual del “Corral”, acompañada por una especial ensalada de cebollas asadas preparada por el amigo Paco, de Villanueva de los Infantes.
22,00 h.: Para todos aquellos que aguanten el ritmo, “Recena” hasta la terminación del condumio.
Bebidas:
- Vino tinto Finca La Estacada.
- Vino blanco Añil.
- Vino tinto Cooperativa Agrícola Virgen de la Antigua y Santo Tomás de Villanueva, de Vva. De los Infantes.
- Licores, Ginebra, Whisky, Coñac, Ron, etc.
Postre: Deliciosos “Alfonsinos”, pastas de almendra y pasteles de la acreditada confitería “La Providencia”, de Villanueva de los Infantes.
Café.

Precio: 25 euros por persona o socio.

VISITA TURÍSTICA:
A todos los socios y amigos de Villanueva de los Infantes que pretendan pernoctar en Carrizosa o Villanueva de los Infantes, les indicamos los hoteles, Casas Rurales y alojamientos facilitados por la Oficina de Turismo de Villanueva de los Infantes:
- Hotel Rural La Morada de Juan de Vargas.
www.lamoradadevargas.com
654-541721
- Hotel Rural “La Casona del vuelo Parra”
www.abueloparra.com
649-775969
- Hotel Restaurante “La Gavilla”.
www.lagavilla.es
926-361893
- Casa Rural “Abuela Fidela”
www.abuelafidela.com
619-339736
- Hotel “El Cazador” (Carrizosa)
926-369190

Información General: Oficina de Turismo de Villanueva de los Infantes.
e-mail: turismo@infantes.org
Tfno.: 926-361158

• Si se conformara un grupo suficiente de socios o personas interesadas en realizar una visita turística a esta bella ciudad de Villanueva de los Infantes, “El lugar de La Mancha”, se realizaría a las 11,00 horas de la mañana del domingo día 20 de Febrero, acompañados por un Guía de Turismo. La visita duraría 2 horas aproximadamente.

• Teléfonos de contacto para confirmar asistencia:
- Paco: 926-361539 ó 666-653707. E-mail: tfgarcia@hotmail.es
- Mª José: 91-3071581 ó 636-239294. E-mail: amigosinfantes_asoc@yahoo.es
Villanueva de los Infantes, 3 de Febrero de 2011
El Vicepresidente. Tomás Francisco García Guerrero.

sábado, 5 de febrero de 2011

LOS RETOS DEL "BUEN VIVIR" EN AMÉRICA LATINA. HABLA PISARELLO









La revista electrónica de Mientras Tanto - e , ha publicado en su número 88, un artículo de Gerardo Pisarello que incorpora a la discusión sobre los derechos y sus garantías, una forma nueva de articular relaciones entre desarrollo y crecimiento y una ciudadanía que no puede dejar de lado el impacto de estas formas de riqueza social en el ambiente y en el territorio. Ciudad Nativa lo publica aquí en rigurosa exclusiva para la blogosfera de Parapanda.




Mientras tanto-e nº 88, febrero 2011.
América Latina: los retos del “Buen vivir

Gerardo Pisarello

La apertura de nuevos procesos constituyentes en países como Venezuela, Bolivia o Ecuador ha sido un acontecimiento importante no sólo para América Latina sino para el resto del mundo. Dichos procesos permitieron la irrupción en escena de un amplio abanico de movimientos sociales y populares marginados durante lo que Mariátegui llamaba las “repúblicas falseadas”. Pero también lanzaron al mundo el mensaje de que era posible plantear desde las instituciones alternativas al pensamiento único neoliberal.

La constitución venezolana de 1999, la ecuatoriana de 2008 y la boliviana de 2009 son en parte la cristalización de dicho proceso y definen una hoja de ruta novedosa para las sociedades donde se aprobaron. En razón de su origen popular, todas vienen animadas por un impulso regeneracionista, dirigido a romper con los regímenes elitistas, excluyentes, del pasado. Este impulso se traduce en la importancia dada a ciertos mecanismos correctivos de democracia representativa, como la revocatoria de mandatos, así como a nuevas formas de democracia participativa y comunitaria, no sólo en las instituciones sino fuera de ellas. Desde el punto de vista económico, los nuevos textos se sitúan además en unas coordenadas claramente pos-neoliberales, es decir, consagran una serie de principios y reglas dirigidos a frenar y revertir el indirizzo privatizador dominante en los años 90’. Este programa pos-neoliberal se expresa en cuestiones como la recuperación del control público de ciertos recursos económicos estratégicos, como el petróleo o el gas, o en la consideración de los derechos sociales como derechos fundamentales al mismo nivel que el resto de derechos constitucionales. Desde el punto de vista de la política exterior, el nuevo constitucionalismo viene marcado por una inequívoca vocación latinoamericanista y anti-imperialista, concebida en buena medida como reacción a la histórica injerencia ejercida en la zona por los Estados Unidos y los organismos financieros internacionales. Esta vocación no sólo se expresa en la caracterización de los respectivos territorios nacionales como territorios libres de bases extranjeras. También se refleja en el rechazo de los mecanismos de integración basados en la primacía del libre mercado y de la libre competencia y en la apuesta por nuevas formas de integración latinoamericana fundadas en principios de complementariedad, cooperación y comercio justo.

Naturalmente, cada uno de estos textos tiene sus propios énfasis, que reflejan la historia de los diversos procesos constituyentes y la composición social interna de cada país. La constitución boliviana y la ecuatoriana, por ejemplo, están especialmente marcadas por el peso decisivo de los movimientos indígenas y campesinos en los procesos políticos más recientes. De ahí el papel central concedido a principios como los de plurinacionalidad e interculturalidad. El propósito de estos principios constitucionales es revertir la pesada herencia del racismo y del colonialismo, así como otorgar un reconocimiento adecuado a demandas de diversidad nacional y cultural largamente postergadas.

En todo caso, la plurinacionalidad no sólo se proyecta sobre el ámbito cultural, sino que atraviesa la estructura del Estado, la configuración de los derechos y la propia constitución económica. Esta vis expansiva se expresa de manera clara en el concepto de “buen vivir”, traducción de la expresión kichwa “sumak kawsay”, de la aymara “suma qmaña” y de la guaraní “ñandareko”. El buen vivir, recogido en 99 artículos de la constitución ecuatoriana de 2008, aparece, por un lado, vinculado al ejercicio integral y sin jerarquías internas de todos los derechos humanos, en un marco de respeto a la diversidad cultural y nacional y de armonía con la naturaleza. Por otro lado, el buen vivir constituye un régimen económico, político, socio-cultural y ambiental que plantea formas alternativas de desarrollo e incluso alternativas al desarrollo y al crecimiento tradicionales.

Los derechos del buen vivir y su vinculación a una forma de organización social concreta responden a prácticas materialmente constitucionales ancestrales, vinculadas a la cosmovisión de los pueblos y nacionalidades indígenas. En dicha cosmovisión, el desarrollo no aparece como la consecuencia de un proceso lineal, evolutivo, que deba ser alcanzado forzando la destrucción de las relaciones sociales y de la naturaleza. Por el contrario, tiene que ver la promoción de formas de producción y de consumo comunitarias, que aseguren una relación respetuosa con la naturaleza, que preserven la biodiversidad y que garanticen a todos derechos básicos como el derecho al agua o a la soberanía alimentaria.

Así concebido, el buen vivir no sólo supone una relectura de los derechos humanos tradicionales. También implica una reconsideración de los fundamentos exclusivamente antropocéntricos sobre los que ha reposado la teoría moderna de los derechos en beneficio de una visión más biocéntrica y si se quiere holística. Esto explica que la constitución ecuatoriana sea la primera en reconocer a la naturaleza como sujeto de derechos y en hacer del respeto a los derechos de la naturaleza una precondición para la garantía del derecho a la existencia de las personas y los pueblos.
En realidad, aunque la noción de buen vivir recogida en la constitución de Montecristi está estrechamente ligada a los saberes y prácticas indígenas, también puede encontrar sustento, como ha recordado el ex presidente de la Asamblea Constituyente, Alberto Acosta, en otras tradiciones filosóficas y políticas: aristotélicas, marxistas, libertarias, feministas, ecologistas, gandhianas. Todas estas tradiciones parten de la constatación de que el actual modelo de crecimiento capitalista resulta insostenible e injusto en términos sociales y ambientales, además de inviable desde un punto de vista energético. Igualmente, señalan la inviabilidad de todo intento de superar esta incompatibilidad apelando a formas de “desarrollo sustentable” o de “capitalismo verde” que no alteren sustancialmente los procesos de revalorización del capital.

Estos presupuestos culturales, políticos y productivos, naturalmente, convierten al buen vivir en una noción exigente, en franca tensión con algunas lecturas desarrollistas y productivistas que han pretendido hacerse de las nuevas constituciones. En los últimos años, en efecto, muchas economías latinoamericanas, incluidas las de Venezuela, Bolivia o Ecuador, han experimentado un cierto crecimiento del PIB producto del elevado precio en los mercados internacionales de recursos como el petróleo, el gas o la soja. Esta coyuntura, sumada a la recuperación de un cierto control público sobre dichos recursos, ha permitido a los nuevos gobiernos críticos con las políticas neoliberales financiar, por ejemplo, políticas de asistencia social dirigidas a sectores significativos de la población y a liberarse de la dependencia unilateral de los mercados estadounidenses y europeos. El fenómeno ha tenido, empero, consecuencias contradictorias. Ha contribuido a que los índices de pobreza disminuyan, al menos en algunos estratos de la población. Pero también ha consolidado la cultura rentista, generando una inercia contraria a la erradicación de algunas desigualdades estructurales y a la realización de cambios de fondo en el modelo productivo o en el sistema impositivo. Pero lo que es peor, ha alentado prácticas extractivistas —en materia petrolera, pero también en otros ámbitos como la minería a cielo abierto— con un grave impacto ambiental y social, sobre todo para las poblaciones que habitan en los territorios donde se encuentran dichos recursos.

Esta inercia desarrollista, desde luego, no sólo amenaza con desvirtuar los principios económicos ligados al buen vivir. También está afectando los presupuestos participativos sobre los que los nuevos marcos constitucionales se sostienen. En efecto, si la huida hacia adelante productivista se ha visto favorecida por la pugnaz oposición a cualquier reforma por parte de las oligarquías económicas y de las antiguas élites, también ha ido abriendo brechas importantes entre los nuevos gobiernos y una parte de sus bases sociales. En el caso de Ecuador, y en menor medida, de Bolivia, estas tensiones y distanciamientos son notorios sobre todo dentro de los movimientos indígenas y campesinos, que son los afectados más inmediatos por las políticas desarrollistas y extractivistas en curso. La calculada ambigüedad de la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) ante el levantamiento policial contra el presidente Rafael Correa es una prueba de ello.
Esta aparición de un doble frente crítico proveniente de la derecha y de una parte de los movimientos sociales ha colocado a los gobiernos progresistas de la región ante una coyuntura complicada. A veces, han dado muestras de querer profundizar los procesos en marcha en un sentido democrático. En otras ocasiones, en cambio, lo que se ha impuesto ha sido la respuesta defensiva, en la que las justificadas críticas a la oposición conservadora y oligárquica, se ha mezclado con la descalificación arbitraria de todos aquellos sectores que cuestionan el rumbo adoptado desde posiciones social y ecológicamente más avanzadas. A diferencia de la primera reacción, este tipo de dinámica ha tendido a debilitar la apuesta por la democracia participativa recogida en las nuevas constituciones, favoreciendo el personalismo, la concentración de poder en manos del ejecutivo y algunos intentos injustificados de restricción de la libertad de crítica. Las recientes propuestas de reforma constitucional y de consultas populares impulsadas por Rafael Correa en materias judiciales o de prensa deberían leerse en este contexto.

A pesar de estas dificultades reales, no parece que el ciclo constituyente democrático abierto en la última década se haya cerrado. Por el contrario, todavía es posible atisbar algunas iniciativas social y ecológicamente incisivas al interior de estos procesos. En Ecuador, por ejemplo, diferentes organizaciones sociales, indígenas y ambientales han empujado al gobierno a asumir la iniciativa Yasuní-ITT, en virtud de la cual el gobierno ecuatoriano acepta no explotar las reservas petrolíferas situadas en el Parque Nacional Yasuní. A cambio de ello, la “comunidad internacional” se compromete a compensarlo económicamente a través de aportaciones a un fideicomiso gestionado por Naciones Unidas. Recientemente, también, un grupo de activistas entre los que se encontraban Vandana Shiva y el propio Alberto Acosta, presentaron ante la Corte constitucional ecuatoriana una demanda contra la actuación de la British Petroleum en el Golfo de México. En su escrito, invocaron precisamente los derechos de la naturaleza y la jurisdicción universal reconocidos en la constitución de Montecristi. Ambas iniciativas pueden, evidentemente, ser desvirtuadas de múltiples formas. Sin embargo, han generado interesantes procesos de movilización y discusión social y señalan, en todo caso, un camino que habrá que reemprender en el futuro.

La tensión entre desarrollismo y buen vivir no es sencilla de resolver. Exige combinar crecimiento y decrecimiento en diferentes esferas productivas y reproductivas y redefinir en términos de no explotación las relaciones entre zonas urbanas y rurales. Pero sobre todo, requiere contar con fuerzas políticas, sociales y sindicales capaces de liderar la transición hacia modelos energéticos sostenibles, justos y combatibles con la preservación de la biodiversidad y de la soberanía alimentaria. Esto es un desafío para el Sur, pero también es un problema para el Norte, aunque el actual contexto recesivo y la apelación acrítica a la “recuperación del crecimiento” tiendan a ocultarlo. Como bien apunta Boaventura Sousa Santos, la puesta en marcha de formas de producir y de consumir sostenibles y no capitalistas es urgente, pero exige un cambio civilizatorio profundo, que sólo puede pensarse a mediano o largo plazo. La noción de buen vivir, con todas sus implicaciones filosóficas, económicas y jurídicas, podría ser un puente útil entre lo urgente y lo importante. Para ello, habría que preservarla de las posiciones simplistas que propugnan una imposible vuelta atrás en el reloj de la historia. Pero sobre todo, de las ilusiones neoproductivistas dispuestas a limarle su arista crítica y a convertirla en una consigna a medida de los informes de buenas prácticas tan caros al Banco Mundial.

martes, 1 de febrero de 2011

EL COMITÉ DE EMPRESA EUROPEO: UN LIBRO ÚTIL E INTERESANTE




La editorial Bomarzo acaba de publicar en su colección Básicos de Derecho Social, un libro de Milena Bogoni sobre la figura del Comité de Empresa Europeo, altamente recomendable. He aqui una noticia del libro, cuya aparición ha sido oportunamente festejada por la autora y sus compañeras de trabajo.

Integrar una dimensión supranacional en el estudio de los derechos de representación en la empresa es una necesidad derivada de la configuración actual de las relaciones laborales en tiempos de la globalización. La promulgación de una norma comunitaria regulando la figura del Comité de empresa europeo a partir de 1994 ha generado una amplia práctica sindical en las empresas transnacionales de dimensión comunitaria que posteriormente se proyectará sobre fenómenos emergentes de negociación colectiva transnacional. La directiva ha sido diseñada para integrar los sistemas nacionales de representación de trabajadores previendo lugares específicos de representación a nivel de empresa para los trabajadores europeos en las sedes principales de las empresas trasnacionales. Reformada la directiva originaria por la reciente Directiva 2009/38/CE, el Comité de Empresa Europeo y el conjunto de derechos de información y consulta que se le atribuyen, se convierte en un sujeto muy determinante del control sindical de los procesos de la transnacionalización económica y social en Europa.

Este es el objeto del libro que ha realizado Milena Bogoni, investigadora de la UCLM, con la peculiaridad de centrar su estudio en la conformación de esta figura en el ordenamiento jurídico español. Mediante un acabado análisis de la Ley 10/1997 – que está en trámites de modificación para incorporar los cambios que ha introducido la Directiva 2009/38/CE – la autora se detiene especialmente en los requisitos para la negociación del acuerdo de constitución del Comité y en el régimen legal subsidiario si no se consigue en el plazo determinado la constitución negociada de este organismo. A continuación, la autora dedica la parte final del libro a examinar desde una perspectiva “práctica” el tema, lo que implica contemplar la real implantación del modelo de representación en el contexto empresarial europeo y, de forma especial, el análisis de los acuerdos de constitución de un comité de empresa europeo en empras o grupos de empresas con dirección central en España. Por último, el libro se cierra con la enunciación de las líneas de modificación presentes en el nuevo texto del 2009, sugiriendo un desarrollo concreto de estos preceptos para que resulten correctamente aplicados.

Se trata de un estudio directo, bien organizado y que cumple a la perfección con los objetivos de la colección en la que se inserta. Textos básicos que explican una institución laboral, señalan sus aspectos mas relevantes y proporcionan a la vez elementos de valoración y de crítica que la identifican teóricamente y la “sitúan” en el mapa del derecho laboral y la articulación que éste lleva a cabo de la tutela de los derechos de los trabajadores.

EL COMITÉ DE EMPRESA EUROPEO
Milena Bogoni, Bomarzo, Albacete, 2010, 93 pags, 12 €.

domingo, 30 de enero de 2011

CRISIS ECONOMICA Y DERECHOS LABORALES Y SOCIALES: UN CICLO DE CINE




De nuevo en este curso académico 2010- 2011, se prepara un nuevo ciclo de cine en la asignatura "Cine y Derechos Sociales" de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de Ciudad Real. En esta ocasión, el tema elegido es, como parecía previsible, el de la relación entre la crisis económica y los derechos laborales y sociales. A continuación se inserta la reflexión general que abre esta temporada de Cine y Derechos Sociales.

CRISIS ECONOMICA Y DERECHOS SOCIALES

Aunque nadie lo recuerde en estos tiempos, se ha reconocido a escala universal desde hace más de un cuarto de siglo el derecho de los seres humanos y de los pueblos al desarrollo económico, social, cultural y político, en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos y libertades fundamentales considerados de forma indivisible, es decir, la totalidad de los derechos civiles y políticos, económicos, sociales y culturales (Resolución 41/128 de Naciones Unidas, 1986). Según esta importante resolución, “El derecho al desarrollo es un derecho humano inalienable en virtud del cual todo ser humano y todos los pueblos están facultados para participar en un desarrollo económico, social, cultural y político en el que puedan realizarse plenamente todos los derechos humanos y libertades fundamentales, a contribuir a ese desarrollo y a disfrutar de él”.

Los Estados tienen el deber primordial de crear condiciones nacionales e internacionales favorables para la realización del desarrollo, cooperar mutuamente para eliminar los obstáculos al desarrollo y adoptar medidas para formular políticas adecuadas de desarrollo internacional. Por eso – continua la Resolución de Naciones Unidas - deben adoptar, en el plano nacional, todas las medidas necesarias para la realización del derecho al desarrollo. Para ello deben garantizar, entre otras cosas, la igualdad de oportunidades para todos en cuanto al acceso a los recursos básicos, la educación, los servicios de salud, los alimentos, la vivienda, el empleo y la justa distribución de los ingresos. Deben adoptarse medidas eficaces para lograr que la mujer participe activamente en el proceso de desarrollo. Deben hacerse reformas económicas y sociales adecuadas con objeto de erradicar todas las injusticias sociales.

Asimismo es obligación de los Estados adoptar medidas para eliminar las violaciones masivas y patentes de los derechos humanos de los pueblos y de los seres humanos, y deben cooperar para promover, fomentar y reforzar el respeto universal y la observancia de todos los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, dándose urgente consideración a la aplicación, promoción y protección de los derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales. En ese sentido, es fundamental el compromiso de adopción de medidas para asegurar el pleno ejercicio y la consolidación progresiva del derecho al desarrollo: medidas políticas, legislativas y de otra índole en el plano nacional e internacional.

Por consiguiente, el derecho al desarrollo económico y social se configura como un elemento directamente relacionado con la preservación de derechos humanos y sociales básicos y con la progresiva extensión de éstos. Las grandes crisis económicas que afectan a las estructuras básicas del sistema capitalista inciden por consiguiente en esta perspectiva de forma negativa, imponiendo desigualdad y miseria en amplias capas de la población.

El sistema económico capitalista se ha ido transformando desde sus inicios a través de una serie de eventos que solemos definir como crisis económicas, algunas de ellas de extraordinaria gravedad y amplitud. La crisis y los ciclos económicos son esenciales para la propia supervivencia del capitalismo, y en ello posiblemente se cifra el “enigma” del capital . El derecho del trabajo, como conjunto normativo que regula las relaciones de trabajo en un sistema económico de libre empresa, es un producto cultural e histórico que se asocia al capitalismo desde sus inicios, y que en consecuencia en su desarrollo ha metabolizado las alteraciones profundas en las relaciones de producción que llevan consigo las crisis económicas del sistema. Por eso se afirma que la crisis es una “compañera de viaje” histórica del derecho del trabajo .

Las crisis económicas inducen tradicionalmente modificaciones importantes en la regulación jurídica de las relaciones de trabajo. Estamos acostumbrados a que, en la gran mayoría de los casos, estas modificaciones se resuelvan desfavorablemente para los derechos de los trabajadores, a través de la puesta en práctica de procesos que tienen como efecto quebrar la fuerza colectiva de los trabajadores, fragmentar sus niveles de tutela y situarles en la competencia derivada de lo que los antiguos liberales denominaban “la libertad de trabajo”. Sin embargo no hay una relación unívoca entre estas categorías de manera que épocas de bienestar y de bonanza económica se corresponden con la mejora de las condiciones de vida y de trabajo de los trabajadores y épocas de crisis con reducción de estas posiciones. En muchas ocasiones la crisis ha supuesto una oportunidad para cambios trascendentales en la configuración del sistema de tutela de los derechos laborales y de la ciudadanía social. Así sucedió en USA con el New Deal tras la crisis de 1929, y en Europa, la experiencia de la República de Weimar, supuso el embrión de un derecho del trabajo potente y democrático. En España, este papel lo desempeñó la II República española. Es cierto que estas experiencias terminaron trágicamente con el triunfo del nazismo alemán y del fascismo español, y que estas ideologías criminales eran también ellas originadas como respuestas a la crisis económica. Pero esta constatación trágica no impide observar el laboratorio de propuestas y de formas de construir la tutela del trabajo, la dimensión colectiva del trabajo y la intervención pública que tales experiencias democráticas pusieron en pie . Por eso la ambivalencia de estas situaciones cuando la crisis es profunda y marca una época.

En el escenario de la globalización, la llegada de la crisis económica a partir de agosto de 2008, provocó una situación extremadamente negativa en términos de desigualdad y de exclusión social que se tradujo en una pérdida de derechos, y no sólo en los países menos adelantados o en desarrollo sino principalmente en Estados Unidos y en la Unión Europea. Como señala un texto muy esclarecedor del sindicalismo internacional , “decenas de millones de trabajadores y trabajadoras en todo el mundo, víctimas inocentes de esta crisis, han perdido sus puestos de trabajo y sus ingresos. Los trabajadores están indignados por las causas de la crisis y tienen una profunda sensación de injusticia ante los enormes sufrimientos que está ocasionando. Se trata de una crisis provocada por la codicia y la incompetencia del sector financiero, apoyándose en los dogmas fundamentalistas de libre mercado de las décadas precedentes. Se trata de una crisis provocada por la creciente desigualdad en la distribución de la renta y una erosión considerable de la proporción del salario en los ingresos nacionales, acompañadas de reducciones salariales relativas, un aumento de la flexibilidad laboral y la inseguridad, una reducción de la protección social y un debilitamiento en la aportación de servicios públicos. Se trata de una crisis provocada por un modelo de crecimiento que ocasiona el deterioro del medio ambiente alterando las condiciones de habitabilidad del planeta”.

Las estrategias de salida de la crisis basadas en el fortalecimiento y recuperación del modelo neoliberal hacen muy difícil una acción que, como se ha dicho de forma muy expresiva, consiga “cambiar la globalización”. Una acción coordinada a escala internacional, que apunte a “la creación de empleo decente y sostenible y a salvaguardar los empleos existentes, garantizar una protección social adecuada, incrementar los salarios y el poder adquisitivo, erradicar la pobreza y la inseguridad, establecer y reforzar los servicios públicos, promover la educación para todos, la formación profesional y el aprendizaje a lo largo de toda la vida, y revertir el aumento de la desigualdad de ingresos”, en línea con lo que señala el Pacto Mundial para el Empleo de la OIT. En esa misma línea, la introducción del conocido impuesto global sobre las transacciones financieras y sobre las transacciones de divisas, serviría para desalentar los movimientos especulativos de capital a gran escala e incrementar la renta pública necesaria urgentemente para cubrir prioridades sociales, medioambientales y de desarrollo. Con ello sería posible poner fin a las políticas que han generado enormes desigualdades tanto entre los países como dentro de cada nación en el transcurso de las dos últimas décadas.

De esta manera, es posible concebir una oportunidad de cambiar, de fortalecer y de diseñar mejor el sistema de garantías que se entrelaza con los derechos de ciudadanía en un sistema democrático, pero también de fortalecer un discurso que se apoya en el trabajo en el centro de la sociedad , más allá de las dicotomías entre Estado y mercado, o entre economía y política: una cultura que se sustenta en el trabajo como eje de la emancipación social y que va construyendo un proyecto político y cultural nuevo que desdice la idea de estar siempre en un tiempo presente o en un horizonte de continuidades. Se trata por tanto de insistir en un discurso que niega el economicismo reductivo de las relaciones de trabajo y de la vida personal y que se posiciona claramente contra el autoritarismo social en todas sus formas, en las relaciones de dominación que se dan en la realidad y que reafirma la orientación profundamente reformista del sindicato desde los lugares de producción, el territorio o la propia metodología de gobierno de las relaciones laborales. Un discurso por tanto que sea capaz de movilizar y de convencer a la gran mayoría de los trabajadores.

Eso implica ciertamente, en nuestra área cultural más próxima, una concepción del derecho del trabajo, del modelo social europeo, que se reinventa desde una cultura neolaboralista en un contexto de un trabajo que ha cambiado y en el que se proyectan diferentes identidades colectivas de género, de raza, de edad, pero que pueden converger en un objetivo de amplias igualdades generales, Y significa también una nueva consideración del Estado social y de su contenido prestacional, de la acción de cobertura de necesidades sociales viejas y nuevas y sobre su organización política en términos tanto de autonomías territoriales – federalismo social – como de la participación ciudadana y sindical.

FILMS ESCOGIDOS:

1. La gran crisis por excelencia: El crack de 1929. Danzad , Danzad malditos (They shoot horses, don’t they?) de Sidney Pollack , USA, (1969).
2. Crisis y sistema económico capitalista: Capitalismo, una historia de amor , de Michel Moore , USA, (2009).
3. El modelo neoliberal como salida a la crisis: Memoria del saqueo de Fernando (Pino) Solanas, Aregentina, (2004)
4. Crisis y reconversión industrial: Tocando al viento (Brassed off), de Mark Herman , Gran Bretaña, (1996)
5. Crisis y despidos colectivos: Recursos Humanos , de Laurent Cantet , Francia, (1999)
6. La situación del paro más alla del desempleo: Los lunes al sol, de Fernando Leon de Aranoa España, (2002)
7. Concurrencia entre trabajadores y empleo: Arcadia, de Constantin Costa-Gavras Francia, (2005)
8. Despido y outplacement. El libre desistimiento: Up on the air, de Jason Reitman , USA,(2009)