
En la noche del 25 de mayo ha fallecido el catedrático y magistrado del Tribunal Supremo español Manuel Ramón Alarcón. Nuestro colega Joaquin Aparicio, que mantenía una amistad con él desde hace mas de cuarenta años, ha escrito esta necrológica que publica en su blog y que nosotros reproducimos en éste.
ADIÓS A UN GRAN AMIGO
Joaquín Aparicio Tovar
Hoy se ha celebrado en Sevilla un acto cívico en memoria de Manuel
Ramón Alarcón, fallecido en la madrugada del 26 de mayo. De tan triste suceso
han dado cuenta los blogs hermanos de Antonio Baylos (http://baylos.blogspot.com.es/2015/05/manuel-ramon-alarcon.html) y Eduardo Rojo ( http://www.eduardorojotorrecilla.es).
El acto de hoy ha congregado una gran cantidad de amigos y familiares de Manuel
Ramón a los que han dirigido la palabra dos de sus hijos, su discípulo José
Manuel Gómez Muñoz, uno de sus cuñados y su esposa Margarita de Aizpuru. El
dolor por su pérdida se fue aliviando cuando se desgranaban diversos aspectos
de la personalidad de Manuel Ramón, muchos de ellos conocidos por la mayoría de
los asistentes como su lealtad con los amigos, su calidez con la familia, su
generosidad, su cultura y honestidad intelectual, su gran categoría como
profesor que conectaba con sus alumnos y su alegría que se evidenció de una
manera especial cuando sus hijos y esposa desvelaron que su idea para un acto
como el que celebrábamos era que hubiese un video suyo animando a la gente a
seguir adelante con un fondo de música de rock, y en el que acabaría
invitando a la concurrencia a que a continuación se fuese de juerga,
cosa que no se pudo hacer.
Margarita recordó su
militancia en Acción Comunista en los años finales, pero terribles, de la
dictadura. Una militancia de la que nunca renegó. Al contrario, estuvo
orgulloso de haber sido candidato en las elecciones del 1977 en el Frente Unido
de los Trabajadores, una coalición de pequeños partidos de la familia comunista
que algunos calificaban, no vamos a entrar si con razón o sin ella, de
“izquierdistas”. Es seguro que a Manuel Ramón le hubiese gustado ver a tanta
gente allí congregada para dejarles dicho bien claro que hoy más que
nunca los hechos recientes en Europa, pero sobretodo en nuestro país, muestran
la vacuidad y la falsedad de aquellas ideas ( o moda) del postmodernismo,
tan en boga desde los años 90 del siglo pasado, puestas en circulación por
liberales y social-liberales (algunos de estos últimos conocidos suyos
sevillanos), sobre la inutilidad de una ética de la resistencia contra
los poderes oligárquicos que aplastan la igualdad y la libertad y lo obsoleto
del compromiso político con la causa de la justicia social por un mundo mejor.
Manuel Ramón estuvo muy consciente hasta el final y pudo gozar viendo como un
nuevo y esperanzador tiempo se abrió con las elecciones municipales y
autonómicas del domingo pasado. La coherencia y el compromiso, diría, acaban
triunfando. Es un buen legado entre otros muchos que nos ha dejado.