domingo, 29 de junio de 2008

TEXTO CHINO: TUTELA JUDICIAL Y GARANTÍA DE DERECHOS


Aurelio Desdentado, lector ávido y curioso, me hace llegar un texto del Emperador chino K'ang Hsi, que reinó en el Imperio Medio en el siglo XVII.
El texto dice así: "Los procesos tenderían a multiplicarse de manera espantosa si las personas no tuvieran temor en ir ante los tribunales y si tuvieran confianza en encontrarse con una justicia fácilmente accesible y perfecta. Puesto que el hombre está expuesto a hacerse ilusiones sobre lo que es bueno para él, las apelaciones entonces no tendrían fin y la mitad de los súbditos de nuestro imperio no bastarían para zanjar los litigios de la otra mitad. En consecuencia deseo que aquellos que se dirigen a los tribunales sean tratados sin piedad alguna, de manera tal que se decepcionen del Derecho y que tiemblen ante la idea de comparecer ante un magistrado".
¿Hay un rastro de ese pensamiento en prácticas procesales de hoy en nuestro país? ¿Cuántos de nuestros magistrados interpretan la tutela judicial efectiva como si hubieran leído el texto del emperador chino? ¿En cuántos órdenes jurisdiccionales se trata sin piedad alguna al justiciable? ¿A cuantos ciudadanos les ha decepcionado del Derecho el acceso a la justicia tal como se practica hoy en día en nuestro sistema judicial?. Sobre estos interrogantes discuten animadamente en el Centro de Amistad con China Lin Piao de la ciudad de Parapanda los tres cofrades retratados en la foto mientras sonaban a lo largo de la ciudad las inmortales trompetas de la fama.

martes, 17 de junio de 2008

CLASES SOCIALES Y CIUDADANÍA SOCIAL

“Cabe destacar la importante distinción entre ciudadanía formal y material o sustantiva. Mientras que la primera implica la pertenencia a un Estado-nación, la segunda, según el concepto de Marshall, consistiría en un conjunto de derechos civiles, políticos y especialmente sociales, que implica una forma de participación en los asuntos públicos y en el gobierno. La ciudadanía formal no es condición suficiente ni necesaria para la ciudadanía sustantiva, como se aprecia claramente en el hecho de que perteneciendo formalmente a un Estado, se puede estar excluido (legalmente o de hecho) de ciertos derechos políticos, civiles o sociales, o de la participación efectiva en asuntos de gobierno relativos a los más variados aspectos de la vida social (….). El desarrollo de la ciudadanía sustantiva o material (por oposición a formal) como un cuerpo creciente de derechos civiles, políticos y sociales necesita una explicación y una descripción porque no basta con concebir el proceso en términos abstractos o teleológicos como si se tratara de un hecho inmanente al auge del capitalismo moderno. Hubo grupos sociales muy concretos que lucharon por ampliar o restringir tales derechos, y las clases sociales tuvieron una participación trascendental en el conflicto. Marshall reconocía la existencia de un elemento conflictivo, pero lo expresaba como choque entre principios opuestos, no entre clases, ya que su análisis de estas últimas, como él mismo reconocía, se ocupaba del influjo ejercido sobre ellas por el fenómeno de la ciudadanía, no de cómo el propio desarrollo histórico de las clases había producido nuevos conceptos de ciudadanía y movimientos de expansión de los derechos civiles. Pero el influjo de la clase en la ciudadanía es inconfundible. (…) En todo caso, deberemos decir con Marshall que siempre ha existido alguna forma de conflicto entre la ciudadanía y el sistema capitalista de clases, entre el mercado y la satisfacción de las necesidades mediante la política del bienestar.”

Tom Bottomore, Ciudadanía y clase social, cuarenta años después, 1992, comentario a la obra de T.H. Marshall, Ciudadanía y clase social, 1950)
En la foto, Gianibelli, Aparicio y Collado, reflexionan, en el contexto de un seminario celebrado en el Círculo Anton Menger de Parapanda, sobre la construcción de la ciudadanía a través de la clase social.

martes, 3 de junio de 2008

FORMA SOCIAL, PROCESO DE PRODUCCIÓN

"La producción es un modo de relación entre sujetos de una determinada sociedad, los cuales se identifican con y participan de los procesos sociales a través de su posición en la producción. La forma de organización de la producción incide inevitablemente, no sólo en la ordenación de las relaciones laborales, sino principalmente en la configuración de la formación social. La producción no produce sólo un objeto para el sujeto, sino que produce un sujeto para el objeto. De este modo, la producción proporciona la materia objeto de consumo y determina el modo de consumo mismo haciendo nacer en el consumidor la necesidad de productos que al principio se presentan como simples objetos. Estas fases se retroalimentan mutuamente sin poder llegar a distinguir nítidamente una de otra. Lo que referido a la incidencia de la producción sobre las condiciones de vida y de trabajo confirma esta inextricable relación entre proceso de producción y ordenación de las relaciones de trabajo como manifestación de la configuración de una sociedad"
Son reflexiones que realiza Paco Trillo, profesor de Derecho del Trabajo de la UCLM en Ciudad Real, al comienzo de su tesis doctoral, leída en Albacete en diciembre de 2007 con las máximas calificaciones académicas. En la foto el joven doctor en leyes parece continuar su reflexión entre los claroscuros del fetichismo de las mercancías.

jueves, 29 de mayo de 2008

EL PRESENTE, LA HISTORIA, LA PRUDENCIA


Guillermo Gianibelli - con gafas en la imagen - me hace conocer a José Luis Romero, historiador argentino cuya obra El ciclo de la revolución contemporánea ha publicado FCE en la colección que festeja los 70 años de esa editorial (FCE, México, 2006). Del libro, algo sobre el presente, la historia, la prudencia:
"Sin duda alguna sería posible dibujar del presente un cuadro siniestro y cargado de sombras agoreras; pero no sería mucho mas difícil trazarlo igualmente sombrío de cualquier época de la historia si eligiéramos deliberadamente cierto punto de vista(...). Porque sólo sustrayéndose a la claridad que ofrece una perspectiva histórica de nuestro tiempo es posible juzgar como mera descomposición y podredumbre lo que se manifiesta como una oscura génesis si lo consideramos encadenado a su pasado y a su futuro (...). Acaso quepa por eso un pesimismo personal en quien no busca ni espera otra cosa que la realización de su propia individualidad; pero aun así apenas puedo imaginar que subsista esta actitud tras una comprensión histórica del presente (...). Es sin embargo grave la prudencia exagerada. Hay que reconsiderar tantos juicios y decidir tantas formas nuevas de acción, que mantenerse silencioso y equívoco constituye una deserción culpable. Esa prudencia se parece demasiado al miedo. Es preferible hablar y manifestar hasta el fondo el pensamiento, aun errando, porque sólo de esa manera podrá llegarse a una necesaria aclaración del panorama circundante. Tenemos por delante una nueva experiencia histórica y es una exagerada vanidad evitar la palabra para evitar el error".

viernes, 23 de mayo de 2008

VENEZUELA DESDE UN E-MAIL


Dice Gerardo Pisarello en un e-mail privado: "Te decía que anduve por la Venezuela profunda en un encuentro de Comités de Tierras Urbanas. Muy interesante. Gentes de barrios populares luchando por un espacio de autogestión contra la derecha tradicional y contra los burócratas que pululan en el entorno chavista. El socialismo visto "desde abajo" no siempre coincide con el que se trata de construir desde las alturas ¿Qué diría el viejo Korsch si en lugar de consejos de fábricas se encontrara con consejos comunales de pobres urbanos que trabajan y producen precariamente en un mercado informalizado? ¿Qué papel atribuiría a esas multitudes que son evangélicas, que creen en Chavez, en el Che y en un Jesús con túnica fosforescente que pegan en los modestos cristales de un lavabo o una cocina desvencijados? Complicado".

Es una realidad la que narra Pisarello que cuestiona la capacidad de observación y de crítica política de los procesos sociales que se están desarrollando en Venezuela por parte de los europeos. O mejor de un tipo de observadores europeos reformistas, laicos y desconfiados ante un liderazgo carismático apoyado en una red de organizaciones de sectores sociales sin la mediación de un sujeto político colectivo que fundamente el poder popular y encauce el espontaneismo de los movimientos que lo recorren. Es una aproximación que interpela también al consejismo como forma idónea principalmente para administrar la vida y las necesidades de la población y no tanto como fórmula para organizar la producción de manera creativa y no alienada, expropiando el poder empresarial para sustituirlo por el poder de los trabajadores.

(En la foto, el destinatario y el emisor del e-mail sobre Venezuela)

lunes, 12 de mayo de 2008

PROCESOS HISTÓRICOS Y CONTROL SOCIAL

"Cuando se piensa en la desintegración del socialismo de estado hace veinte años, no se debería olvidar que, casi en el mismo momento, la ideología del Estado del Bienestar socialdemócrata occidental recibió también un golpe muy fuerte. Cesó de funcionar como el imaginario capaz de suscitar una adhesión colectiva apasionada. La noción de que "el tiempo del Estado del Bienestar ha pasado" forma parte hoy de la creencia popular. Y sin embargo lo que estas dos ideologías compartían era la idea de que la humanidad en tanto que sujeto colectivo tenía la capacidad de limitar de una u otra manera el desarrollo socio - histórico impersonal y anónimo, y conducirlo en la dirección deseada. Hoy esta idea es inmediatamente rechazada como "ideológica" y/o "totalitaria". El proceso social se percibe de nuevo dominado por un Destino anónimo que escapa a todo control social. El advenimiento del capitalismo global nos ha sido presentado como un Destino de ese tipo contra el cual no se puede luchar: o se adapta uno a él o se considera fuera de la historia y es por tanto aplastado. Sólo puede emprenderse, de manera que el capitalismo global sea tan humano como le sea posible, un empeño por lograr un capitalismo global "de rostro humano".
Slavoj Zizek, Robespierre entre vertu et terreur, presentación a los más hermosos discursos de Robespierre, Stock, Paris 2007, pp. 60-61.
La imagen recrea un seminario en la FSE en donde este tipo de reflexión se puso en relación con la política en la Comunidad de Madrid y la incapacidad de la izquierda para ejercer el control social a los procesos en curso.

domingo, 4 de mayo de 2008

SOBRE LA CULTURA JURIDICA DEL TRABAJO



Umberto Romagnoli está ultimando un nuevo libro sobre la cultura juridica del trabajo en el que muestra las costuras del derecho laboral italiano. La obra, que está todavía en proceso, se compone de dos partes, una introducción de alcance general en la que la idea central es que la cultura mono-disciplinar de los juristas ha empobrecido las motivaciones del proyecto regulador del trabajo del siglo XX, por lo que se plantea la necesidad de "superar el cono de sombra que se extiende sobre el futuro de derecho del trabajo para restituirle la eficacia regulativa que tenía en sus orígenes, aunque mientras tanto haya cambiado todo". Por eso la parte introductoria es ante todo un recorrido por la cultura jurídica a través de la doctrina, los "juristas escritores", intérpretes y tejedores de las reglas del derecho desde finales del siglo XIX hasta la actualidad. Romagnoli cuenta esta historia y es a la vez narrador y objeto de la narración. Vemos con sus ojos el desarrollo de ese formidable esfuerzo intelectual que supone para todos los especialistas europeos la construcción del andamiaje científico y conceptual de la regulación jurídica del trabajo en Italia, y su mirada crítica es asimismo la respuesta a su propio trabajo como uno de las más relevantes personalidades de la doctrina italiana y europea. En la segunda parte del volumen se trazan los perfiles científico-culturales de tres grandes exponentes de la doctrina italiana correspondientes a otras tantas etapas de su evolución: Ludovico Barassi, Francesco Carnelutti y Luigi Mengoni, a través de los cuales se analiza en profundidad obra y época. Una forma diferente de abordar el tema sobre el que discurre la obra: la importancia de la cultura jurídica en la determinación política del derecho, en particular el del trabajo. Un libro precioso del que se dará cuenta en esta Ciudad Nativa una vez que se publique.